La historia del matcha comienza hace más de 900 años. Fue el monje budista Eisai quien, tras regresar de China a Japón en el siglo XII, trajo consigo las semillas del arbusto Camellia sinensis y el conocimiento para procesar sus hojas de una manera muy especial: convirtiéndolas en un polvo finísimo. Así nació el matcha tal y como lo conocemos hoy.
En el budismo zen, preparar y beber matcha nunca fue un acto simple. Era —y sigue siendo— un ritual llamado chanoyu o sadō. El acto de batir el polvo verde con agua caliente usando un chasen (batidor de bambú) en un cuenco de cerámica se considera una forma de meditación en movimiento. Cada gesto tiene un significado profundo.
Los monjes lo consumían antes de largas sesiones de meditación porque descubrieron algo que la ciencia confirmaría siglos después: el matcha proporciona energía y concentración sin los nervios del café. La clave está en la L-teanina, un aminoácido que suaviza el efecto estimulante de la cafeína, generando un estado de alerta calmada y enfocada.
No todo el té verde es matcha. La diferencia está en el proceso. Las plantas destinadas a producir matcha se cubren con toldos durante las últimas semanas antes de la cosecha, privándolas de luz solar directa. Esto las obliga a producir más clorofila y L-teanina, dando lugar a ese verde intenso y vibrante tan característico.
Tras la cosecha, las hojas se cuecen al vapor, se secan y se muelen lentamente en molinos de piedra de granito hasta convertirse en polvo finísimo. Un molino puede producir apenas 30–40 gramos de matcha por hora. Esta lentitud es parte de lo que hace al matcha tan especial y valioso.
No todo el matcha es igual. El ceremonial grade es el de mayor calidad: color verde vibrante, sabor suave con notas umami. Se usa para preparar el matcha tradicional batido. El culinary grade es algo más amargo y oscuro, ideal para lattes, cocina y bubble teas. En Nube trabajamos con matcha de calidad para que el sabor sea real, profundo y auténtico.
La explosión del matcha en Europa y América ha sido uno de los grandes fenómenos gastronómicos de la última década. Su sabor con notas ligeramente amargas y umami, combinado con leche y azúcar, crea un equilibrio delicioso que engancha. En el bubble tea, el matcha latte con perlas de tapioca se ha convertido en uno de los combos más populares del mundo.
En Nube ofrecemos matcha de verdad, con ese color verde que no engaña. Prueba nuestro Matcha Classic —en tamaño normal o grande para los más fans— y siente la diferencia. Cada sorbo es historia japonesa servida en Valencia.
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